Por José García Caneiro
En 1978, con
motivo del 500 aniversario de la fundación de Las Palmas de Gran Canaria, el
pintor José Comas Quesada (1928 – 1993), considerado uno de los máximos
exponentes de la pintura de acuarela no solo en Canarias sino en la España del
último cuarto del siglo XX, presentó una exposición de acuarelas titulada
“Rincones de la zona antigua”. Entre Comas Quesada y éste que escribe,
proyectamos la publicación (fracasada) de reproducciones de esas acuarelas,
acompañadas de un poema para cada una de ellas. Conservo los poemas –de los que
soy autor-, pero he perdido la reproducción de algunos de los cuadros.
En este blog de
Náufragos, y bajo el título general de “Acuarelas de Comas Quesada”, voy a ir
publicando los poemas, que coinciden con los de los cuadros. Se incluirá la
imagen de los que tengo. De los otros, tal vez la difusión de este blog y el
conocimiento de algún lector avisado puedan ayudarnos a su recuperación. Se
agradecerá de corazón.
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SAN TELMO
Una palpitación salada,
un oculto rumor de jarcias tensas
y un insistente batir
de ola adivinada contra el muelle
se abrazan desde atrás
a la campana,
se funden con su bronce
y se descuelgan,
suaves, cadenciosos,
sobre la piel de cal, de piedra y teja,
empapando de mar
toda la iglesia.
La levedad, vestida de mujer,
quiebra el cristal
oscuro de la puerta.
Y las ramas intentan,
con la luz,
aunar los rumores y el aroma.
Una palpitación salada,
un oculto rumor de jarcias tensas
y un insistente batir
de ola adivinada contra el muelle
se abrazan desde atrás
a la campana,
se funden con su bronce
y se descuelgan,
suaves, cadenciosos,
sobre la piel de cal, de piedra y teja,
empapando de mar
toda la iglesia.
La levedad, vestida de mujer,
quiebra el cristal
oscuro de la puerta.
Y las ramas intentan,
con la luz,
aunar los rumores y el aroma.