viernes, 17 de febrero de 2012

Literatura de/para mujeres

Si mis anteriores entradas han sido polémicas, prefiero no imaginarme lo que va a pasar con ésta. Trata sobre uno de esos temas en los que uno no puede meterse sin salir trasquilado, diga lo que diga, pero me animo a hacerlo ea la vista de que en los anteriores temas las discusión se ha movido siempre por cauces más que civilizados.

Mi primera reflexión, o algo parecido, sobre este asunto se remonta a mi preadolescencia. Era entonces un lector entregado a Guillermo Brown. Devoraba sus enloquecidas aventuras a todas horas, muchas veces camuflado el cuerpo del delito bajo un libro de texto de Latín o Matemáticas y haciendo esfuerzos insufribles para aguantarme la risa. Nadie habría creído que me estaba riendo de un chiste de Cicerón o por el placer de haber resuelto una ecuación. De hecho, alguna vez me delaté yo mismo, incapaz de aguantar la risotada. Mi identificación con las aventuras de Los Proscritos era total. Además, mi mejor amigo era pelirrojo. Por eso cuando, por casualidad, me enteré que de que Richmal Crompton era una mujer, me costó creerlo y tuve que pedir confirmación en más altas instancias. Y, sí, lo era. El creador de esa magnifica pandilla de liantes, con el punto forzadamente misógino obligatorio de la edad (contrapunteado por la hiriente superioridad de Arabella Simpkin), ése que sabía meterse en la mentalidad de un chaval de once años aquejado de una imaginación desbordante y unas ganas de aventura sin freno, era, en realidad, creadora.
Desde entonces tengo claro que el escritor es alguien capaz de meterse en la piel de sus personajes, independientemente de su sexo. ¿Puede lograrlo con el sexo contrario? Yo defiendo que sí, porque, en el fondo, puede haber tantas diferencias entre dos mujeres o dos hombres, como entre un hombre y una mujer. Por otro lado, a poco que el escritor no sea autista o sexista, ha leído a damas de todo tipo, de las Bronte a Virginia Woolf pasando por Olivia Goldsmith (El club de las primeras esposas), Rosa Montero, Almudena Grandes,  Merçé Rodoreda o Montserrat Roig (cuánto lamenté su prematura muerte)  por no hablar de cine o series de televisión, últimamente, además, muy volcadas en el público femenino (Sexo en NY, Mujeres desesperadas, etc.). Y en el caso recíproco, ni hablemos, dado el predominio masculino en la historia de la literatura, afortunadamente nivelándose a toda máquina.
Es decir, el escritor de ficción debe tener esa plasticidad, esa empatía capaz de ponerle en la piel de alguien de otro sexo u orientación sexual. ¿Puede entonces un escritor llegar a entender a las mujeres? Al menos debe entender a sus personajes femeninos o su obra estará coja. ¿Lo haría mejor una mujer? Depende de sus respectivas habilidades. ¿Puede un escritor blanco criado en California entender a un esclavo negro nacido en África? ¿Puede una escritora australiana de hoy meterse en la piel de un párroco victoriano? ¿Hay más diferencia entre ellos que entre un hombre y una mujer de la misma generación, país y condición social? Yo creo humildemente que sí la hay.

Dicho esto, pregunto: ¿Hay un género de novela de y para mujeres, es decir, escrita y pensada para ser leída por mujeres? Obviamente para las editoriales sí lo hay. ¿Y otro de hombres para hombres? Pienso que si hay una literatura de mujeres, a mí me interesa mucho como hombre. Si hay una literatura para mujeres ¿por qué no podrían incluirse en ella obras de hombres? A mí lo que me preocupan son los efectos perversos de las etiquetas. Son empalizadas que nos conducen como reses donde quieren llevarnos.

24 comentarios:

  1. Yo creo que hay literatura muy masculina (la de Philip Roth por ejemplo) y literatura muy femenina (la de Carmen Martín Gaite por ejemplo). Pero de ahí a decir que sus libros serían respectivamente "para hombres" o "para mujeres" hay un abismo. A cualquier lector le puede interesar leer sobre el sexo contrario, al igual que puede interesarle leer sobre el Japón medieval o sobre las costumbres de los lapones.

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  2. Pienso que existe buena o mala literatura, independientemente del género del autor y el del lector que la consume. Pero, si desgranamos las cuestiones que se plantean habrá de convenirse que sí existe cierta literatura por y para mujeres, con tintes de falsa modernidad y en ocasiones también con tintes de cierto feminismo trasnochado. No trasnochado el feminismo, sino cierta clase de éste. Esta literatura normalmente está escrita por mujeres. Puede que algún hombre se haya atrevido con ella, aunque no me viene a la mente el nombre de ninguno. Tampoco se puede obviar que existe la "novela rosa", también escrita por hombres, dirigida al público femenino o a cierto público femenino, que haberlo, haylo. Por alguna razón venderá tanto Danielle Steel. También existe literatura dirigida al público masculino, como las novelas de Vázquez Figueroa, el autor más leído en las cárceles masculinas españolas, según tengo entendido. Guste o no, todo esto es también literatura. Los efectos perversos de las etiquetas, a mi juicio, es que bastan para calificar como buenas o malas ciertas obras, sin más preámbulos.

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  3. La literatura para o consumida por existe como en cualquier producto de mercado: literatura para niños, para jóvenes, literatura para cierto tipo de hombres, para cierto tipo de mujeres, para deportistas, para intelectuales... ¿Pero existe la literatura cuya creación esté marcada por la condición sexual de quien la escribe? En mi opinión, no. En esencia, no. Otra cosa es que en las obras de un autor o de una autora se perciban rasgos sociológicos compartidos por su condición sexual. De hecho esos rasgos nos son permanentes a lo largo de la historia de la literatura ni siquiera en su contemporaneidad.
    En mi época de universidad asistí a unas conferencias sobre literatura de mujer. Entre las asistentes estaba Carmen Riera recuerdo. Supongo que esta etiqueta de literatura femenina o de mujer es un paquete editorial con objetivos de venta.Elena

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  4. Estamos bastante de acuerdo, por lo que veo. Pero no me queda claro si creéis que un hombre puede meterse en la piel de un personaje femenino y viceversa.

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  5. Respuesta positiva sin lugar a dudas.

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  6. ¿Puede un escritor/a meterse en el cerebro de un asesino/a? La literatura está llena de ejemplos de personajes perfectamente creados por autores del sexo contrario. Véase Mme. Bovary, Ana Karenina, Ana Ozores... Son muestras contundentes de psicología femenina.

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  7. Y ahora, la prueba de fuego. ¿Os arteveríais a decir de un texto si ha sido escrito por una mujer o un hombre ¿Jugamos?
    ¿Alguien se atreve a subir unas frases y lo intentamos?

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  8. "Las mujeres son más naturales en sus relaciones y en su aceptación de lo que significa para ellas la amistad. Los hombres son diferentes: siempre guardan las distancias con sus amigos y nunca admiten sus sentimientos por ellos. Qué árido debe ser haber nacido hombre, qué restringido, que mundo de emociones y solidaridad que pierden, es como vivir en el desierto. Y, sin embargo, cuantas excepciones;..ect.ect. ect."

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    1. Voto que un hombre.

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    2. Esta fue una mujer o transexual, no recuerdo bien, que se hizo pasar por hombre para estudiarnos de cerca y escribir un libro con ese material. Fue un experimento interesante porque iba predispuesta a confirmar los tópicos y terminó entendiendo esa otra forma de relacionarse. ¿Me equivoco?

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  9. Sería muy divertido, David. Podríamos tenerlo en cuenta para la siguiente ocasión. Me voy a buscar unos cuantos ejemplos.

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  10. Escribí un comentario antes, pero creo que no se ha quedado. Soy muy torpe con estas cosas. estoy empezando... Ahora haré un resumen de lo que dije antes: sí hay diferencias, claro que las hay, enormes. Y tienen que ver con el lugar que cada cual ocupa. Yo escribo cuentos, soy tía, y la mayor parte de ellos están en primera persona masculina. Me siento más libre escribiendo desde ese punto de vista, supongo. ¿Significa algo? quizá sí. La cuestión, en mi opinión, es de dónde venimos. Y no creo que a nadie se le ocurra decir que venimos del mismo sitio. El silencio en las mujeres tiene un sabor y un tacto diferencte al de los hombres. Ni mejor ni peor, distinto. Y necesario. Gracias por la imagen de V. Woolf en el blog. Da que pensar. Casi a la vez que Joyce, Woolf desarrollaba el monólogo interior de una manera que muchos/as han emlazado con el feminismo. El Ulises, sin embargo, no tiene discusión. Es sublime. Creo que el tema es bastante más complejo de lo que pensamos. Enlaza con lo político y con lo socio-cultural. ¿Por qué se infravalora tanto lo que viene de una escritora mediocre? Por Dios!!, las librerías están llenas de libros mediocres de hombres a los que se califica de escritores medios, no tienen alcance, más de lo mismo... Me interesa mucho el tema, de verdad. Gracias por sacarlo.
    L.D.

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    1. Estupenda reflexión. Gracias.

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  11. Bueno, ya tenemos un texto, el de Ampa. Ahora voy yo con el mío. Cuando tengamos alguno más, abrimos turno para las apuestas, si queréis.
    "Aquella tarde, por cierto, mi madre, contra su costumbre de aprovechar los ratos de ocio para coser, si quedaba algo por coser, y si no, para bordar, inclinada sobre el bastidor, algún bordado inacabado que siempre tenía a mano, contemplaba el fuego, con el costurero a un lado -recuerdo con toda claridad el costurero aquel- y el bastidor delante, sin decidirse a empezar nada, y así se fue quedando adormilada".

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  12. Voto que es hombre, David.
    Por cierto, el otro día dejé un larguísimo comentario que perdí sin que se publicara.
    En esencia venía a decir que, salvando momentos y círculos que, sobre todo en el pasado, un hombre desconocía la intimidad del universo femenino y la mujer el del masculino (la mujer lo tenía más fácil porque al menos podía acceder a través de la literatura a este), ya que no compartían determinadas conversaciones, en la actualidad una voz narrativa masculina y femenina depende de la habilidad del autor o autora.
    Una anécdota curiosa: un lector me dijo que había localizado que una novela estaba escrita por una mujer pese a su convincente voz narrativa masculina, porque en un momento dado se fija en la ropa que llevan dos personajes: yo me acordé al momento de la escena de un libro de Marías, en la que la primera vista de una intérprete es una disección de su vestuario con especial atención a unos zapatos de piel espléndidos. Luego tampoco esos detalles son reveladores.

    Van mis textos para adivinanza:
    Texto 1:
    Marc intenta dormir pero no lo consigue. Lleva cuarenta y ocho horas in lograrlo. Siempre que cierra los ojos le asalta el mismo recuerdo, idéntico y cada vez y detallado como una xerocopia, y cuando los mantiene abiertos no puede dejar de mirar la nuca afeitada del hombre sentado cuatro o cinco filas más allá. Es un cráneo de bólido.

    Texto 2:
    Es difícil para mí salir del abismo que supone esta historia, tan difícil como lo fue entrar. Hace varios meses, al principio de todo este proceso, estuve varias noches sin dormir, mientras recopilaba en Madrid con Ezequiel Martínez Cerva todo el numeroso material que conforma la historia. Por aquel entonces yo preparaba un largo reportaje para "El País" sobre nuevas formas tecnológicas de control del ciudadano, y sólo podia dedicarme a la preparación de este dossier después de interminables jornadas de investigación, e-mails, llamadas y escritura.

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    1. El texto 2 de Paloma creo que es un hombre. El 1 ni idea.Pepe

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    2. A ver. Vaya carrera que llevo. EL primero parece de hombre, pero si lo pones, siguiendo el razonamiento de Emilio, debe ser que es de una mujer. Salvo que seas mucho más retorcida que yo. Que seguramente. Y el segundo me resulta más difícil. Por decir, algo, de una mujer.

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    3. Bueno, ya hay suficientes diagnósticos:
      El primero es de una mujer: Esther García Llovet, es de la primera página de "Submáquina".
      El segundo es de Vicente Luis Mora, "Alba Cromm", obra en la que replica voces masculinas y femeninas y, en este caso, la de un hombre.
      Siete años separan en edad a los dos narradores, pero son ejemplos de que pertenecen a grupos capaces de la "transmutación" tanto por su calidad narrativa, como por su propio perfil.

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  13. Yo también voto que es un hombre el autor del texto de David y el de Ampa creo que también. Pepe

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    1. La primera frase del texto de Ampa a mí me parece que nunca la diría una mujer. Pero lo que dice después creo que solo lo dirían ciertos hombres. Así que para mi, hombre.
      El de David lo podría haber escrito lo mismo un hombre que una mujer. Pero como lo primero que piensas es que lo ha escrito una mujer y David lo pregunta, será que es de un hombre (habría que ser muy retorcido, David, si lo hubiese escrito una mujer, para preguntarlo).
      Y de los de Paloma, el primero me huele a tío y el segundo a tía. Pero no tengo buen olfato.

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  14. Que chicos tan listos; efectivamente el texto que yo puse lo escribió un hombre, aunque yo misma, cuando lo leo, me parece de mujer, ¡que cosas!
    Los de Paloma yo creo que están escritos por mujeres y el de David , también, pero lo digo por decir, porque para mi también pueden haber sido escritos por hombres. Sinceramente, me resulta imposible hacer esas distinciones.

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  15. Bien, si nadie más se atreve con el mío, desvelo su autor. Es de Álvaro Pombo, y esta sacado de "Donde las mujeres". Como bien suponía Emilio, era tan obviamente femenino que tenía que haber sido escrito por un hombre para así sostener mi tesis. Enhorabuena a los premiados. Por mí, si alguien propone más textos, seguimos jugando. Si no, a otra cosa, mariposa.

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