lunes, 6 de febrero de 2012

La pagoda blanca. Cien poemas de la dinastía Tang



Es muy posible que la poesía china traducida no tenga nada que ver con la original. Pero supongo que algo tiene que quedar al hacer el vertido. Quizá el olor. De todos modos, qué delicada, qué sutil es esa melancolía que nos muestran. Qué lejos lo que decían Li Po, o Du Fu o Wang Wei de lo que estaban diciendo en aquel momento los poetas europeos medievales. El aire que recorre estos poemas es el mismo que soplará sobre los haikus japoneses. Son las mismas emociones. Hay una diferencia entre chinos y japoneses. En los poemas chinos, el que habla suele ser un funcionario, un cortesano, un soldado, alguien que está en el palacio... En la poesía japonesa (quizá a partir de Basho, pues antes también es cortesana) el protagonista es un monje errante, un mendigo, un caminante solitario... Sienten cosas parecidas, pero nuestra sensibilidad está más cerca de estos personajes.

6 comentarios:

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  2. Una joya la que recomienda Emilio. A complementar con ESCULPIENDO DRAGONES publicado por Universidad Católica del Perú y traducción de Guillermo Dañino.

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    1. No lo conozco, Luis. ¿Se puede encontrar aquí?

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  3. Aprovecho para agradecer tu recomendación, Emilio, y decirte que no soy yo el que ha hecho el comentario, sino, imagino, Pepe, aunque también puede ser Carlos, Víctor, Antonio, Gema, Adrián... no sigo pero aún hay más. Esto de apellidarse "junco" es lo que tiene, somos como la gripe. Cariñosamente, aconsejo a "los junco" identificarse con el nombre de pila. Luis (esta vez, sí).

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    1. Hola. El del comentario sobre el consejo de Emilio es Pepe y sí creo que se puede encontrar aunque la edición que yo tengo es creo del 95. Salud.

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