miércoles, 7 de marzo de 2012

Eduardo Galeano El fútbol a sol y sombra


El libro es una pequeña enciclopedia del fútbol, con información sobre los orígenes del juego, sus reglas, los jugadores más famosos, la historia de los mundiales..., resaltando continuamente multitud de anécdotas, de personajes, de jugadas. Como uruguayo, presta mucha atención al fútbol sudamericano, en el que, por lo que se ve, ha habido equipos extraordinarios de los que aquí en Europa no hemos oído nada (vemos lo relativo y arbitrario que es decir eso de “el mejor equipo de la historia”. Ha habido tantos...)
            Galeano es muy maniqueo, muy previsible. Tira de tópico con mucha facilidad (en sus libros históricos las individualidades están encerradas en grupos buenos o malos de los que no pueden salir. Los malos siempre son los mismos). Por ejemplo, aquí el Madrid es franquista. Como si los demás equipos no hubieran sido franquistas (los directivos del Barça cuando ganaban una copa iban a ofrecérsela al “Generalísimo”, por no hablar del Atlético de Aviación).
            Este libro me parece a mí que se salva por una joya, una carta del escritor argentino Osvaldo Soriano que no me resisto a reproducir:

“Querido Eduardo:
Te cuento que el otro día estuve en el supermercado «Carrefour», donde antes estaba la cancha de San Lorenzo. Fui con José Sanfilippo, el héroe de mi infancia, que fue goleador de San Lorenzo cuatro temporadas seguidas. Caminamos entre las góndolas, rodeados de cacerolas, quesos y ristras de chorizos. De pronto, mientras nos acercamos a las cajas, Sanfilippo abre los brazos y me dice: “Pensar que acá se la clavé de sobrepique a Roma, en aquel partido contra Boca”. Se cruza delante de una gorda que arrastra un carrito lleno de latas, bifes y verduras y dice: “Fue el gol más rápido de la historia”.
Concentrado, como esperando un córner, me cuenta: “Le dije al cinco, que debutaba; no bien empiece el partido, me mandás un pelotazo al área. No te calentés que no te voy a hacer quedar mal. Yo era mayor y el chico, Capdevilla se llamaba, se asustó, pensó; a ver si no cumplo”. Y ahí nomás Sanfilippo me señala la pila de frascos de mayonesa y grita: “¡Acá la puso!”. La gente nos mira, azorada. “La pelota me cayó atrás de los centrales, atropellé pero se me fue un poco hasta ahí, donde está el arroz, ¿ve?! –me señala el estante de abajo, y de golpe corre como un conejo a pesar del traje azul y los zapatos lustrados -: La dejé picar y ¡Plum!”. Tira un zurdazo.
Todos nos damos vuelta para mirar hacia la caja, donde estaba el arco hace treinta y tantos años, y a todos nos parece que la pelota se mete arriba, justo donde están las pilas para radio y las hojitas de afeitar. Sanfilippo levanta los brazos para festejar. Los clientes y las cajeras se rompen las manos de tanto aplaudir. Casi me pongo a llorar. El Nene Sanfilippo había hecho de nuevo aquel gol de 1962, nada más que para que yo pudiera verlo.
Osvaldo Soriano”.

El fútbol a sol y sombra (Madrid: siglo XXI, 2011)

34 comentarios:

  1. Preciosa carta, Emilio. Un auténtico golazo. Luis.

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  2. Esa carta es una joya. Cómo me he reído. Yo también miraba a la portería donde están las pilas y las hojitas de afeitar, a ver si entraba o no. Eso debe de ser el fútbol, la unión de lo heroico, lo mítico y lo efímero en un tiempo y entorno cotidiano. Pero mejor me callo, que de fútbol no tengo ni idea.

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  3. No soy futbolera. O mejor, no entiendo nada de las reglas de fútbol. Sin embargo, admirable me parece la literatura que genera este deporte, que ni es escasa ni de segunda (jeje).

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  4. Deliciosa carta, Emilio. Por la fecha, supongo que es una nueva edición actualizada. Intentaré buscarlo. Yo tengo la de 1995, firmada en las Palmas por el propio Eduardo. Yo creo que del libro se salvan bastantes más cosas (el de esa primera edición, al menos). En la primera historia, "Confesiones del autor" dice Eduardo algo con lo que me identifico mucho:
    'Han pasado los años, y a a la larga he terminado por asumir mi identidad: yo no soy más que un mendigo de buen fútbol. Voy por el mundo sombrero en mano, y en los estadios suplico:
    -Una linda jugadita, por amor de Dios.'

    La cita no me parece nada maniquea, Emilio, dicho sea con cariño. En esencia, y obviando matices quizá importantes, ¿los malos de la "historia" no son acaso, resumiendo, siempre los mismos? Yo creo que, en esencia, repito, sí.
    Saludos. Toni Junco

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    1. Sí, Toni: Galeano ha ido haciendo reediciones de este libro, en las que va incorporando nuevo material. La edición que yo he leído llega hasta el mundial de Sudáfrica.
      Quizá mi breve comentario parece dar a entender que solo se salva del libro la carta de Soriano, pero no es así. Hay mucha información interesante y muchas valoraciones atinadas, que comparto. Si no he insistido más en eso es porque lo daba por supuesto. Eso es indiscutible.
      Me interesaba resaltar los rasgos maniqueos que estropean algunos de sus comentarios y que lastran un buen número de páginas de otras de sus obras.
      ¿Los malos en la historia no son siempre los mismos?, preguntas. Pues seguramente tienes razón, Toni. Son siempre los mismos. No pretendo decir que los malos de la historia son realmente los buenos y viceversa. Solo quiero ampliar la categoría de malos. Recuerdo haber leído no hace mucho un libro de Galeano con textos sobre la historia de España, en el que, al tratar la Guerra Civil, los franquistas eran muy malos y los comunistas (no los republicanos) muy buenos. Para decirlo con un lenguaje infantil, de trazo grueso, los franquistas eran malos, pero entre los comunistas también había muchos malos. Y en el caso del fútbol, que solo del Madrid diga que era franquista es no solo injusto. Es falso.

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  5. Julián García Candau publicó, en Alianza, "Épica y lírica del fútbol", una interesante poliantea de textos que, tanto en verso como en prosa, abordan la temática futbolística. Sorprende, más que la calidad de las muestras, el prestigio de algunos de los autores antologados; y seducen algunas rarezas tan gratas como un soneto en portugués ("O anjo das pernas tortas", dedicado al genial Garrincha) de Vinícius de Moraes, quien, al parecer, no solo disfrutaba con la bossa nova y las garotas de Ipanema. Pero, en su conjunto, la obra te viene a quitar parte de razón, Elena: porque los textos no rayan a gran altura, ni alcanzan las cotas cimeras a las que se remontan las mejores obras de sus respectivos autores (ahí está, verbi gratia, la celebérrima "Oda a Platko" de Alberti, siempre citada cuando se diserta sobre la huella del fútbol en la lírica, que indiscutiblemente es uno de os poemas menos brillantes del magistral vate gaditano). Lo digo con pena, en mi condición de amante de la poesía y enamorado del balompié... Sin entrar en un análisis demasiado profundo, se me antoja palmario que el "deporte rey" no ha dejado, al menos en las Letras patrias, una impronta tan honda y rutilante como, por ejemplo -por citar otro espectáculo de masas no menos épico, lírico y, desde luego, trágico-, los toros.
    (Saludos: José Ramón). PD: La reseña de Emilio y la carta de Soriano, espléndidas.

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    1. Será como tú dices, JR, que de esto sabes (no digo más que yo, pues no sé nada). Lo que realmene siempre me ha parecido sorprendente es que el fútbol sea materia literaria.Conozco unas cuantas recopilaciones de relatos de esta temática. Sobre su calidad, seguro que puede opinar más de un seguidor de este blog. Quién sabe, lo mismo nos encontramos con una joyita como esta de Osvaldo Soriano.

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    2. Mario Benedetti le regaló este poema a Maradona.

      HOY TU TIEMPO ES REAL

      Hoy tu tiempo es real, nadie lo inventa
      Y aunque otros olviden tus festejos
      Las noches sin amos quedaron lejos
      Y lejos el pesar que desalienta.

      Tu edad de otras edades se alimenta
      No importa lo que digan los espejos
      Tus ojos todavía no están viejos
      Y miran, sin mirar, más de la cuenta

      Tu esperanza ya sabe su tamaño
      Y por eso no habrá quien la destruya
      Ya no te sentirás solo ni extraño.

      Vida tuya tendrás y muerte tuya
      Ha pasado otro año, y otro año
      Les has ganado a tus sombras, aleluya.

      Mario Benedetti

      Los poetas: Alberti, Miguel Hernández, Benedetti, también han cantado la mítica futbolera. Una metáfora de la que no es fácil escapar. Pepe

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    3. Hay una reciente antología de poesías sobre fútbol, de casi 300 páginas, con poemas curiosos, graciosos, interesantes... Seguramente tienes razón, José Ramón. Falta un Bergamín del fútbol.
      Hay una novela sobre fútbol muy buena: Los once y uno, de Gonzalo Suárez, que retrata perfectamente cómo es ese mundo. Creo que saldrá aquí un comentario.

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    4. El soneto de Benedetti, como creo que se dice en Facebook: Me gusta. Gracias, Pepe.

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  6. Messi marcó ayer cinco goles. Un genio "La Pulga", estratosférico. Pero que quieren que les diga, yo siempre me quedaré con "El Pelusa". Será lealtad generacional. Nadie como él me ha hecho tan feliz viendo e imaginando fútbol. No sabría explicarlo -o quizá sí, aunque sería muy prolijo-, pero creo que su zurda era diferente a la de Lionel. Sirva el poema de Benedetti que Pepe ha incluido como reivindicación de fidelidad.

    Un par de consideraciones, Emilio. Por supuesto que hay buenos y malos en todos sitios. Eso es indiscutible. No conozco el libro de Galeano sobre la Guerra Civil. Si conozco a otros autores que han hablado sobre la actuación de los comunistas en la Guerra Civil y sus purgas, por ejemplo Hemingway o Dos Passos -justo antes de su deriva reaccionaria-: demoledor el retrato de su amigo José Robles, acusado injustamente y asesinado con casi toda probabilidad por los comunistas. Podríamos eternizarnos en debatir sobre lo corrupto de la condición humana, pero, desde una perspectiva histórica, en debates como éste, y sin obviar las atrocidades cometidas, para mí es fundamental dejar claro quién se levantó en armas contra la República y quién la defendió, con su vida en muchísimos casos. Digo eso porque me parece que, en muchas ocasiones, esa perspectiva se pierde de forma peligrosa. Igualmente es cierto, y probablemente injusto no reconocer, que los directivos del Atlético Aviación o del Barcelona agasajaron a Franco, pero otra vez me parece indiscutible que el Régimen utilizó ideológicamente al Real Madrid para sus fines espúreos. Yo creo que en muchas de sus obras, Emilio, Galeano utiliza arquetipos más que personajes. Yo creo que lo hace conscientemente. Y bueno, a unos les puede parecer un acierto y a otros algo que poner en su debe. Reconozco que soy de los primeros. En su suerte de prosa poética -que confieso que a mí me puede-, para mi gusto casan muy bien. Y aprovecho la ocasión para reivindicar su obra "venas Abiertas de América Latina", para mi gusto excelente literatura al tiempo que documento histórico de primera magnitud para entender los procesos históricos de América Latina.

    Pero consideraciones al margen, y para no desvirtuar demasiado la entrada de Emilio, del libro sobre fútbol de Galeano, también quiero destacar "El Arquero". Me parece conmovedor, quizá porque yo mismo, hasta bien avanzada mi niñez, jugaba de portero en la Playa de "Las Canteras" día sí y otro casi también. Era un poco gordito para ser jugador de campo. En cualquier caso, me sentía a gusto en la soledad de los tres palos (o en la dos dos montañas de arena que delimitaban la portería, para ser más precisos) Me daba seguridad y me sentía importante (no se rían, pero yo me sentía Carnevali, un portero argentino que militó en la UD Las palmas allá por los 70) A lo mejor suena raro, pero a mí siempre me ha gustado que alguien proteja la guarida . Con la distancia que procura el tiempo, creo no caer demasiado en la inmodestia si digo que no se me daba mal del todo...

    Saludos. Toni Junco

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    1. Muy bueno tu comentario, Toni. Lleno de evacaciones expresadas con maestría.Pepe

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  7. Para mítica, en otra campo del arte: EVASIÓN O VICTORIA de Huston.Pepe

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  8. Me permito recordar un libro de la Discreta, "Corazones sagrados", de Juan Pimentel (http://www.ladiscreta.com/Pimentel.htm). Había unos cuentos extraordinarios que tocaban muy de cerca el mundo del fútbol y el papel que jugaba en la infancia y adolescencia de los personajes. Si no me falla la memoria, creo que un antiguo jugador del Atleti, mencionado en el libro, quiso conocer al autor y se puso en contacto con la editorial. Éste se descubrió requerido y admirado por su ídolo de la niñez, en un quiebro asombroso de la vida. Sólo por estas cosas ya merece la pena el fútbol, la narración, el libro y la Discreta.

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    1. Fíjate, Dativo, que yo, poco apasionada por el fútbol, me he acordado igualmente de Corazones Sagrados, de Juan Pimentel. Recuerdo muy bien ese cuento y cómo el fútbol llena el día a día de muchos niños.

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  9. Sé que bastantes conocen este cuento del genial "Negro" Fontanarrosa, "La Observación de los Pájaros", con el que no tengo más remedio que sentirme en gran medida identificado:

    http://www.youtube.com/watch?v=ahZ3_Q7ECTc

    Saludos. Toni Junco

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    1. Supongo que, en esencia, el fútbol es jodida y hermosamente maniqueo y visceral, como lo somos los futboleros. Como dice un personaje en la maravillosa película argentina El Secreto de Sus Ojos para referirse a un asesino al que le han perdido el rastro: "El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de dios; pero hay una cosa que no puede cambiar: no puede cambiar de pasión". Y, efectivamente, allí lo localizan, en el estadio donde juega su equipo de siempre.

      http://www.youtube.com/watch?v=aBRJpx-6xM4&feature=fvwrel

      PS: En el poemario Países Extranjeros (La Discreta), de un tal Pepe Junco, hay un poema cargado de emoción y épica futbolera que conviene releer: "El gol del cojo". Memorable.

      Saludos. Víctor Junco

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  10. Perdona, Toni, por dejar ayer interrumpida nuestra conversación y retomarla tan a destiempo, pero no he podido hacerlo antes. Solo quiero aclarar, sin ánimo de entrar en un debate que puede ser muy delicado, lo que pienso de un par de cosas, porque creo que no me he explicado bien. Cuando decía que entre los comunistas de la Guerra Civil había muchos malos no me refiero a que hubiese muchas malas personas. Eso también, como en cualquier bando. No. A lo que me refiero es a que no todos los que lucharon en el bando republicano defendían la República. El régimen legalmente establecido, la República parlamentaria, era un régimen despreciado, del que se mofaban, por burgués, una parte de los combatientes del bando republicano. Su objetivo era totalitario y a mi juicio tan fascista como el del otro bando. El caso de José Robles, asesinado impunemente por los estalinistas, es solo un ejemplo (por cierto, que yo sepa, Hemingway nunca hizo nada por José Robles. Cuando Dos Passos descubrió lo que había pasado con él y lo denunció públicamente, Hemingway le aconsejó que no lo hiciera. “Los listos del Village no te lo perdonarán.” Y así pasó. La crítica progresista lo convirtió en un paria. Pasó de ser el mejor novelista del mundo, como lo consideraban unánimemente, a no existir. No es que dijesen que todo lo que escribió a partir de entonces era reaccionario, que lo dijeron, sino que ningunearon todo lo que había escrito antes). Orwell también contó cosas siniestras a propósito del POUM. Y hay muchos más casos, que no se pueden despachar diciendo que son atrocidades aisladas.
    Otra cosa: que el régimen de Franco utilizó al Madrid es una cosa y otra señalar al Madrid como equipo franquista. Es una ofensa para los muchísimos madridistas de izquierdas que hay.
    Y por último: Galeano: una cosa es la historia y otra la literatura. Y aquí entramos en algo tan personal como los gustos. Si alguien me está repitiendo en una novela, o en cualquier obra literaria, continuamente, qué buenos eran estos y qué malos aquellos, yo me aburro.
    Sin embargo, creo que, a pesar de nuestras discrepancias, Toni, estamos de acuerdo en lo fundamental: lo que queremos es hablar de fútbol. Me acuerdo de Carnevalli, un gran portero. Yo tenía mucha simpatía por el Las Palmas, porque el equipo de mi barrio, el Canillejas, en el que yo jugué varias temporadas, vestía con la camiseta amarilla y el pantalón azul. Te suena, ¿no? Y a mí me parecía el uniforme más bonito del mundo. Jugar de portero en Las Canteras, perdona que te diga, no me parece que tenga mucho mérito. Donde es heroico jugar de portero es en la estepa castellana, donde el duro suelo está cubierto por una fina capa de arena de grano gordo, que un vendaval se podía llevar en una noche, y cuando te tirabas para parar el balón o para defender el avance de un contrario, te levantabas con unas desolladuras brutales, unas heridas sangrantes que te dejaban unas costras que ya no te abandonaban en todo el verano. Por eso nadie quería ponerse de portero. Entonces se decía que todos los porteros y los extremos izquierdos estaban locos. Yo tanto no pienso. Pero sí que los porteros eran gente muy especial. Solitarios, tipos con mucha personalidad, individualidades muy destacadas.
    No conozco el cuento de Fontanarrosa. Gracias por el enlace.
    Es verdad, Víctor, recuerdo haber leído aquel magnífico poema de Pepe. Lo releeré.
    Dativo, el cuento de Pimentel se titulaba algo así como “Roberto Martínez y las chicas”. Roberto Martínez –que fue jugador del Madrid, no del Atleti- quiso ponerse en contacto con Juan Pimentel porque había oído, o leído, que habían escrito un cuento en el que se le nombraba. No sé si llegaron a hablar, y si lo hicieron, no sé lo cómodo que se sentiría el bueno de Juan Pimentel, porque lo cierto es que en aquel cuento Roberto Martínez era la imagen del villano, del jugador oportunista que se acaba llevando la gloria del gol sin merecerla (y establecía un paralelismo con los que se acababan ligando a la chica que tampoco se merecían).
    Perdón por el comentario tan largo.

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    1. Un debate realmente jugoso y exqusito. Pepe

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    2. Recuerdo perfectamente a Roberto Martínez, Emilio, a quien Dativo, en un sacrilegio sin nombre para los de uno y otro bando, ha identificado con el Atleti, cuando militó en la pocil..., digo, en el Madrid. Era la viva estampa del "cazagoles": falto de técnica y habilidad, vivía de su instinto para colocarse, dentro del área, allí donde sin remisión acababa rebotada la pelota. Falta apuntar aquí que se le conocía por el remoquete de "Pippi Calzaslargas", por su costumbre de jugar siempre con la medias caídas. Era muy eficaz como goleador; pero presumo que en el fútbol actual, con el perfeccionamiento de las tácticas para provocar el fuera de juego por parte de las defensas, no marcaría muchos tantos.
      ¿De Carnevalli quién no se acuerda? Llevó a la Unión Deportiva Las Palmas a sus mayores éxitos en los años 70. Molaba hasta en los cromos.
      Me he reído mucho cuando he leído que tildas de locos a los porteros y a los extremos izquierdos, porque son las dos demarcaciones que he ocupado. De "chinorri" me gustaba ponerme, porque tenía muchos reflejos; pero al ir creciendo -y, sobre todo, al ir creciendo los demás un poco más que yo-, dejo de valer esa regla de que el larguero imaginario se situaba allí donde llegaba, saltando, el guardamenta, y tuve que reconvertirme en jugador de campo. Jugaba bien de extremo izquierdo, a pie cambiado (porque soy diestro, aunque aprendí a parar el balón y centrar -mas nunca a conducir- con las dos piernas), y llegué a marcar un "gol olímpico" en campo reglamentario, gracias a que lanzaba los saques de esquina muy cerrados, desde el ala izquierda, con la pierna derecha. Fue mi mayor -y tal vez único- éxito "profesional", y lo logré ante un equipo de tu barrio, el Huracán, en la Liga Municipal.
      En fin: ya tenemos un arquero y un extremo; seguro que tú jugabas de centrocampista, y que otros discretos futboleros como Juan o Santiago cubrían diferentes demarcaciones. Así que... ¿a qué esperamos para fundar el equipo oficial de La Discreta, o, al menos, para echar un partido?
      Por cierto que el poema de Pepe es, en efecto, bellísimo. Lo busco y releo siempre que vuelvo al libro.

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    3. Ya decía yo que de fútbol no tengo ni idea... Jamás metí un gol, ni lo salvé, cuánto menos saber qué jugador es quién, o de qué equipo. Así pues, literalmente "hago mutis por el foro" de éste, que es lo mejor que puedo hacer. Don "Anónimo" debe de ser don José Ramón, que ya ni se molesta en identificarse.

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    4. En efecto, Dativo, yo soy "don Anónimo". Supongo que lo has deducido porque es difícil imaginar a cualquier otro "náugrafo" marcando un gol olímpico... :-3)
      Saludos, José Ramón.
      PD.: Bromas aparte, la verdad es que irrumpo aquí como anónimo porque, por pereza y dejadez, todavía no me he dado de alta como usuario habitual del foro.

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    5. Me resulta difícil imaginar a nadie, porque no sé qué cosa pueda ser un "gol olímpico".

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    6. "... militó en la pocil..., digo, en el Madrid."
      Bueno, el mundo es testigo del sufrimiento que tiene que soportar un alma sensible, delicada, y por tanto madridista, en un espacio como este de La Discreta, en el que a todas horas te encuentras rodeado por la chusma atletista.

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    7. Pura envidia amigo Emilio. Nunca vieron soñar a Gento mientras corría por la banda. Pepe

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    8. ¡Huy, lo que me han dicho! ¡A mí, de la discretería colchonera! ¡A mí, de los discretos paladines forjados a lançadas y mandobles en las frondosas cuanto apacibles riberas del escurridizo Manzanares!¡Acorredme, micer Varela-Portas, atlético de pro! ¡Favor, micer López Navia, honra y prez de la discreción rojiblanca! ¡Que cierran contra Nos, con su acostumbrada y prepotente impunidad, las bárbaras hordas merengonas! ¡Que nos vejan, afrentan, zahieren, execran, vituperan y -si nos descuidamos- sodomizan los sanguinarios Señores de la Guerra del otro lado de la Castellana! Cerremos filas presto contra ellos, pues ya es tan deslenguado y altanero su indómito y descortés desahogo, que incluso sin recabar la alianza ni aguardar el auxilio de otros acreditados -y, por eso mismo, desacreditados- madridistas (como el indiano Fajardo o el caballero Gómez Tirado), osan alzar su mano contra Nos... Claro que en esto de alzar la mano son avezados maestros, pues saben que gozan de absoluta impunidad cuando lo hacen dentro de su área.

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    9. Martín Vázquez escribe un poema en el centro del campo, alguien trata de desconcentrarlo, regatea, sigue escribiendo, vienen dos moscones más del equipo contrario, le manda el poema a Michel, a la banda, este le da más ritmo y lo aligera de barroquismos, decide enviarlo a Butragueño y cuando se ve rodeado de defensas del equipo contrario, cambia el último verso: vete a besar la escuadra, así es la gloria. Pepe.

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    10. Buenísimo, genial, Pepe.

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    11. Me uno a Emilio en su apreciación, Pepe. Un derroche de ingenio!

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    12. Ahora entiendo por qué Mourinho quiere irse: sabe que Pepe será el próximo director de escena. A este Madrid le vendría bien un poquito de poesía...Víctor

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  11. Sabéis que soy más de baloncesto -de hecho, en mi libreta negra tendo pendiente un cuento o relato sobre su ambiente- pero he de reconocer que vuestro debate es apasionante. Recuerdo perfectamente el cuento de Pimentel y su tono desencantado. Además, cuando jugaba al fútbol yo era exactamente como Roberto Martínez, un tipo desgarbado y oportunista que acababa metiendo goles inverosímiles con las partes inusitadas del cuerpo o sus adminículos, véase las mismas gafas de culo de vaso.

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  12. A lo mejor los fans de Carnevalli no saben donde para éste hoy. Yo lo sé por casualidad. Regenta y atiende en un modesto bar o cantina de un pequeño campo de fútbol en el extraradio de Las Palmas de G.C., donde los sábados y/o domingos se juegan partidos de fútbol, entre equipos infantiles, hasta donde yo conozco. Uno de esos equipos, el de alevines, lleva incluso su nombre, el "Carnevalli", que actualmente no va muy bien en la clasificación que digamos. Aunque no soy gran futbolera, sí que supe siempre quien era Carnevalli. Por eso, verlo en ese barcito, que no es más que un mostrador, conmueve.

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    1. Qué bueno. Me encanta esta noticia.

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  13. Sí que sabía de los andares de Daniel Carnevali. Hace unos pocos años también estuvó ligado a la UD Las Palmas como entrenador de porteros y en la actualidad interviene como colaborador de UD Radio - en la web oficial del club- retransmitiendo los partidos de la Unión Deportiva -cuánto sufro, Dios mío, escuchando los partidos-.

    Coincido contigo, Emilio, que estos asuntos son un tanto delicados. Sí que sabía de cómo actuó Hemingway en relación al tema de José Robles. Lo que no sé es si todo lo que se cuenta es exacto. La coyuntura histórica era la que era. Sin que eso suene a justificación. Coincido en que no puede despacharse la cosa con que eran acciones aisladas, pero con todo, tampoco hay que caer en la criminalización pura y dura. Sin duda, el estalinismo fue una aberración que lastró en buena medida el devenir de la izquierda en general. También creo que había comunistas y comunistas. Lo de que no estaban en realidad del lado de la República y que a lo que aspiraban era a un régimen totalitario, creo que no deja de ser un juicio de valor, una conjetura. Es verdad que a Dos Passos lo crucificaron mucha gente sectaria, pero es también rigurosamente cierto -a mi entender- que, después de las magistrales e inolvidables "Manhattan Transfer y la Trilogía "USA", y empezando por "District of Columbia", su obra posterior es una bazofia. Él mismo también, en un prólogo creo que de "Rocinante Cabalga de Nuevo" intentó, con más pena que gloria, renegar de sus obras maestras, despachándolas más o menos como pecados de juventud. Como tú bien dices, uno no puede sustraerse a sus afectos y apetencias. Constancia quede de que no soy excesivamente mitómano, pero a mi Galeano me gusta, y mucho. Sin más.
    En lo que realmente nos ocupa, me ha encantado tus comentarios sobre jugar al fúbol en la dura estepa castellana. Puedo imaginármeno, pues llevo viviendo en La Mancha profunda -en Ciudad Real, en concreto- desde hace 17 años, que se dice pronto. Me resulta enternecedor lo que cuentas de las desolladuras. No sé por qué se me ha venido a la mente una canción de Rafael Amor, "El Desafío", muy divertida, sobre un partido de fútbol entre equipos rivales. No sé si de malos y buenos, pero sí definitivamente de ricos y pobres. Lamentablemente, no la he encontrado en youtube, pero sí el audio en la web del propio Rafael. Te la dedico.

    http://www.rafaelamor.com/audios/

    P.D: Impresionante la película de Houston, Pepe. Muy bueno el enlace, Víctor de "El Secreto de Sus Ojos" (coincido contigo que "El gol del cojo" es muy emocionante: amores filiales al margen, no puedo evitar leerlo con cierta frecuencia)

    Un abrazo. Toni Junco

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