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martes, 30 de julio de 2013

Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (y V)



Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (y V)
Grupo Paréntesis

3. La puesta en escena

3.3. Aspectos técnicos

El equipo técnico usado para el espectáculo constaba de una mesa de mezclas de seis canales, un sistema de amplificación de dos pantallas autoamplificadas, un micrófono fijo de pie Shure- 58, un micrófono de diadema, un sistema de iluminación de tres focos, un control de iluminación, un ordenador MacBook portátil para reproducir la música de pieza cargada en el programa Garageband de grabación con edición de sonido Apple,  un PC portátil, un menú interactivo en Flash CS y proyecciones generadas con Premier CS, Photoshop CS y Logic Pro. La posproducción se acometió con un ordenador portátil Mac y dos monitores de campo cercano, limpiando de ruidos residuales las pistas de voz, incorporando un poco de reverberación y aplicando un compresor a la voz para que adquiriera mayor presencia, ajustando los volúmenes de las pista de voz y banda sonora  y editando los principios y finales de cada interpretación evitando comienzos y finales bruscos. Finalmente se exportó cada interpretación como si de una canción se tratase y se conformó el CD de la grabación con un corte por cada poema.

jueves, 18 de julio de 2013

Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (IV)


Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (IV)
Grupo Paréntesis



3. La puesta en escena

3.2. Las imágenes


En cada uno de los poemas, y desde el principio del recitado, se proyectó en el fondo del escenario la imagen elegida, para cuyo diseño fueron especialmente reseñables las creaciones originales de los miembros y, en su caso, las combinaciones igualmente personales de obras artísticas de autores representativos con efectos y recursos orientados en todo momento hacia la consecución del resultado integrador y armónico de lenguajes estéticos y estímulos emotivos. De este modo, y de acuerdo con la personalísima interpretación que le dio al texto, el responsable de la recreación de la “Canción del pirata” diseñó una animación, convenientemente sincronizada con el recitado y el fondo musical, en la que, en una reproducción pictórica de inspiración dieciochesca, enmarcada en un marco dorado,  se cruzan dos veleros que se funden a su debido tiempo con otra reproducción de un hombre desnudo en posición fetal que, en un estudiado efecto de fusión progresiva, termina encerrado dentro de un cofre, sumergido en lo que en un principio es el fondo del mar y al final acaba siendo un acuario convencional que cualquier persona puede tener en su casa, aludiendo así a cuanto hay de inmediato y universal en los sentimientos y sensaciones que el recreador se propuso suscitar.

jueves, 20 de junio de 2013

Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (III)

Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (III)

Grupo Paréntesis

 3. La puesta en escena


    3.1. La música


    Para el recitado de “La canción del pirata” se eligió el tema instrumental “The March”, correspondiente al disco Warriors of the World (2002) del grupo estadounidense de heavy metal Manowar. Resulta sorprendente comprobar, por una parte, cómo la estructura de esta pieza, de factura clásica no obstante su inclusión en un disco de rock, adecua perfectamente su marcado cambio de ritmo a la transición entre la primera parte del recitado, definida por las ocho primeras estrofas del poema, y el comienzo de una segunda parte en la que los primeros versos de la novena estrofa (“A la voz de ‘¡barco viene!’…”) reclaman un recitado más vehemente. Por otra parte, la duración del tema musical acabó coincidiendo a la perfección, gracias a los muchos ensayos, con la del recitado, lo cual permitía dar a los últimos versos, en los que el pirata relata su descanso, un sentido especial al compás del final redondo de la pieza musical, de resonancias apoteósicas.




    “La cautiva” contó con el fondo musical del primer movimiento de la suite sinfónica Scheherezade Opus 35 (1888), del compositor romántico ruso Nicolai Rimsky-Korsakov, especialmente apropiada al poema por su exotismo oriental. La pieza musical resulta ser de una belleza clara y conmovedora, muy pertinente para la evocación de los paisajes y circunstancias que toca Espronceda en el texto. No hay que olvidar, además, que el violín solista representa precisamente en la partitura de Rimsky-Korsakov la voz de una cautiva. El cambio de intensidad en la ejecución del tema se hace coincidir con el giro temático marcado por la  evolución del poema, que representa el atardecer en el que todo vuelve a su sitio con la tristeza y la decepción de la protagonista del poema.


    La música elegida para el recitado de “A una dama burlada” fue la “Marcha para la ceremonia turca” compuesta por Jean Baptiste Lully para la representación de El burgués gentilhombre de Molière (1670), muy pertinente para darle a la lectura no sólo el ritmo necesario, sino también un toque de ironía y viveza muy convenientes para el tono del texto, realzado con la inclusión de un efecto inicial de percusión metálica aguda perfectamente sincronizada con el tempo de la pieza de Lully. Para acompañar la adaptación de El estudiante de Salamanca se pensó en el Requiem para soprano, mezzosoprano, solistas, coro mixto y orquesta de Gyorgy Ligeti (1963-1965), que contribuyó en buena medida a crear un ambiente de desesperación alrededor de la muerte y dibujar la atmósfera extraña que envuelve a Félix de Montemar hasta desembocar en el final frenético y confuso que tan acertadamente logra plasmar Espronceda. “El arrepentimiento”, por su parte, hacía necesario un acompañamiento musical cargado de melancolía y sugestivo del estado anímico de la voz poética. Pocos géneros musicales se avienen mejor que el tango y la milonga a este registro expresivo, puesto en la voz dolorida de un hombre, como casi todas las piezas clásicas de esta manifestación musical. De acuerdo con esto, se eligió como fondo musical la “Milonga del Ángel” de Astor Piazzola (1965).

    El cuarto movimiento (“Andante religioso”) de la Suite Holberg Op. 40 (1884) de Edward Grieg fue la pieza musical elegida para acompañar el recitado de “A Jarifa en una orgía”. Por su extraordinaria intensidad y emotividad, este fragmento de música genuinamente romántica se aviene a la perfección al sentimiento de desengaño, dolor y hartazgo que expresa la voz poética, que se ve envuelta en una ejecución musical cuya duración se hizo coincidir exactamente con el recitado del poema, que concluyó a tiempo de que se pudieran oír los acordes finales, cargados de la melancolía y la fuerza trágica necesarias para reflejar el desgarramiento del corazón con que se cierra el texto. En la misma búsqueda de la sintonía emocional entre los dos elementos sonoros del espectáculo, el recitado y la música, la declamación de “¡Guerra!” se hizo al son de la canción “What power art thou (Cold Genius)”, del tercer acto de la ópera barroca King Arthur de Henry Purcell (1691), fundido con el efecto esporádico del estampido lejano de una batería de cañones, con un resultado idóneo para crear las sensaciones de caos, terror, ira, desasosiego y contraste entre el ardor y el frío que siente el combatiente rodeado de muerte y destrucción en una batalla a la que se entrega con fervor revolucionario.


    Para el recitado del apócrifo “La desesperación” se acometió una experiencia claramente animada por la voluntad de fusión. Así, para el acompañamiento musical se optó por una obra contemporánea de música electrónica que sintonizase con la temática del poema y aun sincronizase con el ritmo pertinente para su declamación. La pieza elegida fue “Lux aeterna”, de Clint Mansell, perteneciente a la banda sonora, editada en 2000, de la película Requiem for a Dream de Darren Aronofsky. El ritmo de la ejecución musical se ajustaba sorprendentemente a la estructura métrica de los versos del poema, razón por la cual se decidió recitarlo siguiendo el estilo del rap y marcando la sílaba tónica de las sílabas segunda y sexta de los tres primeros versos de cada estrofa y la quinta del cuarto encajando todo en el tempo del fragmento de Mansell y creando un efecto letánico acentuado por la estudiada actitud irónica del recitador, con un resultado de innegable brillo y originalidad.

    Por fin, y para cerrar el recital, la “Canción de la muerte” se recitó con el fondo musical del tema instrumental “Treefingers”, perteneciente al disco Kid A (2000) del grupo inglés de rock alternativo Radiohead, especialmente sugestivo, evocador y pertinente para sugerir la atmósfera contradictoria de misterio, miedo, consuelo y sosiego que, sin renunciar a la gravedad de su mensaje, envuelve las palabras de la muerte, protagonista de la voz poética, que invita al mortal, desde su superioridad, a entregarse a ella en la confianza de la paz y el descanso. Al final del tema se introdujo el efecto musical confiado a un sonido de campanas, lúgubre y grave, que remataba acústicamente el sentido del poema.

viernes, 7 de junio de 2013

Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (II)


Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (II)
Grupo Paréntesis

2. ¿Por qué los poemas elegidos?

Para interiorizar, sentir y hacer sentir el texto no bastaba con elegirlo. Había que justificar la elección, incardinarla en la motivación de cada cual, hacerla propia y asumir el riesgo, incluso, de adecuarla a un determinado estado anímico, de modo que el poema pudiera convertirse también, en cierta medida, en un instrumento al servicio de la expresión del sentimiento del recitador.

“La canción del pirata” se convirtió en un ejemplo de interpretación original, totalmente alejada del tópico. No hay que derrochar argumentos para recordar que este poema es un canto a la libertad, de acuerdo con la predilección que sienten los románticos por los personajes rebeldes, marginales y desarraigados. Sin embargo, la recreación propuesta en el recital quiso llamar la atención sobre un personaje que en el fondo muy bien podría anhelar un sosiego imposible, un héroe en constante lucha con su entorno, abismado en el bucle que el poema mismo puede definir; un héroe que va reduciendo su grandeza a un estado de resignación ante el cansancio que deviene de repetirse a sí mismo que su libertad real dista mucho de lo que sugiere su apariencia y que al final acaba buscando un descanso próximo en su deseo a un cierto grado  de aislamiento que le trae el consuelo en el refugio de la soledad.

La selección de “La cautiva” se entiende por la predilección de los personajes femeninos por parte de su recreadora, motivada en este caso por la singularidad del tratamiento de la mujer en un momento histórico en el que su relevancia y autonomía no habían adquirido el desarrollo actual. Esto no implica que se pretendiera el contraste entre la perspectiva de dos épocas presumiendo la ventaja de la actualidad; antes al contrario, la cautiva puede muy bien representar los límites de la mujer del siglo XXI, obligada a responder a las múltiples exigencias derivadas de los diversos planos de su condición y a renunciar a los intereses personales en beneficio de los otros en una permanente actitud de entrega no correspondida. El cautiverio puede hacerse simbólicamente extensible a cualquier individuo de nuestro tiempo, obligado a participar de expresiones, actitudes y formas de vivir alienantes. Por otra parte, el gusto romántico por el exotismo tiene su correlato en cuanto de exótico puede encerrar la poesía en nuestros días, marcados por un entorno fuertemente tecnológico que anticipa cambios en las formas y los conceptos de la belleza.

La selección de “A una dama burlada” estuvo condicionada por la intención de incluir en el recital un aspecto más terrenal y mundano, en concordancia con la rica personalidad de Espronceda, cuya reputada trayectoria y experiencia galante sirven para dibujar, en la persona de una mujer, el ambiente de fingimientos, engaños y deseos que acaban volviéndose en contra de quien lo frecuenta. Por lo que respecta al fragmento adaptado de El estudiante de Salamanca, la adscripción de su recreador al mundo del teatro motivó que la selección del texto, de atractivos y complejos ingredientes teatrales, fuese también un reto interpretativo engranado en lo que el responsable de la selección de este texto entiende teóricamente como “sentido de precipicio escénico”, representado en esta ocasión por la intención, arriesgada, de conducir al público a un clímax inquietante y alejado de toda calma.

La búsqueda de la emoción romántica en un estado tan íntimo como el arrepentimiento motivó la selección del fragmento del poema apócrifo del mismo título, con cuyo espíritu quiso identificarse el encargado de su recreación proponiéndose una forma de inmersión empática que diera sentido a la interpretación dolorida y morosa del texto. Una sintonía parecida motivó la selección del desgarrador poema “A Jarifa en una orgía”, que refleja con especial profundidad el hastío, la insatisfacción, el desengaño y el dolor que pueden encerrar la experiencia de la belleza superficial y la búsqueda del placer, que no curan el alma rota de quien busca algo más trascendente, y por la misma razón acaso inalcanzable.

La impronta del Espronceda liberal y revolucionario motiva la selección del poema “¡Guerra!”, concebido, en la propuesta de su recreador, como la manifestación de una voz enardecida, temblorosa, a veces letánica, que adquiere su mayor valor imaginada en el escenario mismo de la batalla. Esta motivación por el héroe se compensa y contrapone con la lograda expresión del cinismo, la crueldad y el tremendismo escatológico que impregnan el apócrifo “La desesperación”, elegido por el responsable de su recreación por la fuerza y la dureza de sus imágenes y la pertinencia de los logrados ingredientes que estimulan una interpretación irónica, pero igualmente alusiva a la agitación y confusión que alumbran el texto.

El recital se cierra estratégicamente con la “Canción de la muerte”, cuya interpretación sugiere a la encargada de su recreación el reto de conciliar, precisamente a tiempo de concluir el recital, la idea del fin natural de las sensaciones y los sentimientos con la sugerencia estimulante del comienzo de una experiencia inefable cuyo descubrimiento se confía de forma incitante y aun seductora a un destino al que nadie podrá sustraerse.

martes, 28 de mayo de 2013

Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (I)


Desencadenado: la poesía de Espronceda en escena (I)
Grupo Paréntesis

“El fin de mi camino será donde yo me pare”
Espronceda, Sancho Saldaña, I


1. Desencadenando a Espronceda. Criterios y orientaciones para un espectáculo audiovisual

El Grupo Paréntesis nace en Madrid en 1992 como un colectivo orientado hacia la creación, la recreación y la difusión de la literatura en su relación con las diferentes formas de respuesta estética a la inquietud creativa. Desde la tradición a la vanguardia, Paréntesis ha plasmado sus propuestas en recitales y puestas en escena multimedia para difundir tanto sus textos propios como los de otros autores, grupos y movimientos. Sus representaciones han sido ofrecidas en universidades, colegios e institutos así como en centros culturales e instituciones tales como la sede de la ONCE, la Sala Clamores, el Centro Cultural Maestro Chueca en Madrid o el Palacio de Godoy de Villaviciosa de Odón (Madrid). Entre sus espectáculos más significativos cabe destacar “Antología de la literatura romántica”, “Beat Generation” y la experiencia de trabajo de taller “Alice”, incluido en la programación de la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. Los miembros de Paréntesis provienen de campos tan variados como el cine, el teatro, la televisión, la música, la actividad editorial, la creación publicitaria, el diseño, la docencia, la economía y la comunicación, definiendo un abanico transversal altamente enriquecedor. El grupo está formado por Iván Bouso García, Santiago Fandiño Lousa, María José Fernández Rosado, Daniel Folgado Hernández, Carlos García Ruiz, Begoña Gómez Arderíus, Santiago López Navia, Cristina Moreno Arroyo, José Luis Navarro Salinas, Gemma Ortiz Moreno, Javier Rodríguez Morales y Mauricio Romero Martínez.