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viernes, 16 de noviembre de 2012

Memorias de Helenio Herrera


En estas memorias, en las que cuenta una vida íntegramente dedicada al fútbol, Helenio Herrera hace un recorrido por los equipos en los que jugó y sobre todo por los equipos a los que entrenó, y con los que alcanzó unos éxitos que nadie antes había alcanzado. Expone su filosofía futbolística, que recuerda la de algunos entrenadores de ahora mismo (fútbol moderno, cada partido requiere su estrategia, el entrenador debe atraer la atención de los medios para liberar de tensión a los jugadores, etc.). Y sobre todo, cuenta anécdotas. Una sucesión inacabable de magníficas anécdotas. Una vez un jugador fue a decirle que tenía 38 de fiebre y no podía jugar, y él le contestó: “¿Treinta y ocho? Los deportistas hacen sus mejores marcas con fiebre. Ya verás qué partido te sale”. Otra vez otro jugador le pidió permiso para retirarse porque se encontraba mal y él le dijo: “Si estuvieses mal no jugarías tan bien como estás jugando”. Y cada diez minutos el jugador le pedía permiso para retirarse y él le convencía con algún nuevo argumento, y al final el jugador jugó el partido entero. En un vuelo en el que todos iban muertos de miedo, pensando que se iban a estrellar, por las horribles turbulencias que sacudían el avión, de pronto gritó: “Mañana, entrenamiento a las once”, y todos se relajaron.

Helenio Herrera era hijo de andaluces emigrados a Argentina. Cuando tenía tres años sus padres se trasladaron a Casablanca, donde vivió hasta que se hizo jugador profesional. De aquella época solo voy a rescatar este precioso episodio. Tenía un amigo con el que siempre estaba jugando al fútbol. Pero a veces se enfadaban y no se hablaban. Entonces el amigo iba cerca de su casa y botaba la pelota para que lo oyera Helenio. Helenio lo oía y salía. No se miraban, no se hablaban. El amigo le daba una patada a la pelota como por casualidad y la pelota iba hacia Helenio, y este hacía lo mismo, y así se iban al campo y se tiraban la tarde jugando, pasándose el balón como por casualidad sin hablarse y sin mirarse. Y así volvían a casa cuando oscurecía.

martes, 13 de noviembre de 2012

Helenio Herrera, Suspense



Helenio Herrera firmó dos libros: Yo. Memorias de Helenio Herrera (de 1962) y Suspense (de 1965). Javier Cercas dice que los dos los escribió realmente Gonzalo Suárez y también dice que Vila-Matas confesó en cierta ocasión que si no hubiera leído esos dos libros rarísimos nunca habría sido escritor.

Ambos libros son espléndidos. Suspense es tan raro que no he encontrado en Internet la imagen de su cubierta. Yo quería escanear mi ejemplar, pero no lo encuentro en casa. Son 5 relatos de, como anuncia el título, suspense, o de intriga, un poco a la manera de William Irish. Quizá no tan buenos como los de William Irish (aunque eso les ocurre a casi todos los relatos de intriga que no son de William Irish). Helenio Herrera era muy lector de novela negra, como veremos más adelante. Todas las noches leía una. Los cinco relatos son enrevesados y con tramas originales. Puede servir de modelo el titulado “La maleta”: un tipo mata a su amante, la descuartiza y la mete en una maleta que se lleva a Venecia y que tira en la laguna. Hasta aquí es más o menos convencional. Pero entonces aparece un policía que no sabe absolutamente nada, y que, mediante un brillante engaño, consigue sacarle al hombre, a partir de cierta observación, la confesión de todo lo que ha hecho. Son los típicos cuentos que una vez empezados no se pueden dejar a medias.

El último capítulo del libro es el relato de los éxitos de Helenio Herrera con el Inter, un relato que supera el que aparece en sus memorias cuando cuenta esa misma época. Más detallado, más matizado, más brillante, más monumento de sí mismo. Esto nos da pie para hablar de su otro libro.