La
frase está inspirada en una reflexión del joven Simon Tanner, héroe de la
novela Los hermanos Tanner, de Robert
Walser. La anoté ya hace tiempo,
porque me pareció muy adecuada como título de un relato o un poema. Y lo cierto
es que desde que comenzó esta crisis económica y cada vez que leía o escuchaba
algo que ponía de relieve el papel que en ella han tenido (y sigue teniendo)
los banqueros, me venía a la cabeza la frase de Simon Tanner.
Hace
poco volví a la novela de Walser, y al buscar la secuencia correspondiente, me
he dado cuenta de que cuando la anoté, modifiqué uno de los términos, pues el
joven Simon Tanner no hablaba solo del banquero, sino del banco en su conjunto.
Había conseguido un nuevo empleo, en este caso, en un banco, y mientras se
dedica a su labor en la oficina bancaria y afuera estalla la primavera no puede sino parar unos momentos en su labor de escribiente y reflexionar:
