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viernes, 20 de abril de 2012

Reseñas de los lectores: Vuelta a la isla


Saludos amigos y amigas lectores:

La primavera poco a poco va desplegando sus luces, sus olores y sus colores en medio de una sequía por la que lloran la naturaleza y el agricultor. Quería animarles a degustar los versos del poeta canario Pedro García Cabrera de su obra “Vuelta a la isla”. Su poesía está a la altura de los más destacados poetas en lengua española. En literatura no se puede hablar del primero o de los primeros como se hace en el deporte que se mide en centímetros, segundos, goles, puntos etc. Se trata de algo más subjetivo, de todas formas creo que Pedro García Cabrera, como a otros escritores canarios, no se les ha valorado en su justa medida pues su obra no desmerece a la de Lorca, Hernández, Celaya, Vallejo o Neruda, por citar solo a algunos de los más conocidos. Entre otras causas, la situación política de dependencia del Archipiélago Canario, tiene que ver con esa injustificada valoración que se realiza de nuestros creadores. Para los buenos catadores de la poesía podíamos añadir al nombre de García Cabrera los de una serie de poetas canarios que rayan a un buen nivel en la poesía en español, así tenemos a: Tomás Morales, Alonso Quesada, Carlos Pinto Grote, Agustín y José María Millares Sall, Pedro Lezcano, Luis Feria, Manolo Padorno, Mercedes Pinto, Josefina de la Torre, Pino Betancor, Cecilia Domínguez, etc. Ello sin contar los de las últimas generaciones a los que se podría dedicar más de un trabajo.

Volviendo al poemario “Vuelta a la isla”, he de decir que en él García Cabrera muestra su apego a las islas, a su naturaleza y a sus gentes. Se trata de treinta y siete romances dedicados a las diferentes islas y a pueblos de Tenerife. Les loa con un lenguaje entre culto y sencillo, neopopularismo, pero impregnado del surrealismo del que es un abanderado y que en la que está inmersa gran parte de su poética. No hay que olvidar que Cabrera es el poeta de avanzada barroca y europea del surrealismo isleño iniciado en 1934 con “Transparencias fugadas”. Su extensa y diversificada obra va desde las tendencias postmodernistas, vanguardistas y surrealistas hasta la poesía social y desde ella hasta los preludios de las transvanguardias.

García Cabrera inicia su poemario con Nana de una isla en la que describe donde se ancla el Teide, Tenerife, con estas sentidas y delicadas imágenes: 
“Un día se fue a la mar:
iba llorando soledades. 
Una lágrima fue su salvavidas…”. 

Dedica un romance a la vetusta, monumental y colonial ciudad de La Laguna a la que observa desde la atalaya de sus tejados, donde anidan los verodes con sus flores encendidas: 
“Desde aquí contemplo los cerros 
que me custodian los flancos, 
mis cerros como carretas 
inmóviles: son mis barcos…”. 

Entre otros también ofrenda a los pueblos de La Matanza y la Victoria de Acentejo, lugares célebres por las hazañas heroicas de los isleños y su derrota ante la férrea decisión de los conquistadores europeos: 
“Sabed que un poblado guanche 
tengo en las cuevas del alma, 
que la sombra de un barranco 
se me mete en las entrañas…”

O aquella otra,
Aquí mismo, en La Victoria, 
 cayó vencido esa tarde 
uno de ellos, cuyo nombre 
no recuerdan los anales…”.

Amigos, a isla de la Gomera, su cuna natal, dedica Pedro García Cabrera estos vehementes y pacifistas versos, quizás para ahuyentar los fantasmas de la guerra que vivió: 
“Y ahora silba más hondo 
silba más alto y sin tregua, 
silba una paloma blanca, 
que dé la vuelta a la tierra”. 

Dibujó otra isla con estas certeras imágenes: 
“La Palma no es soledad. 
Es cabeza de puente 
que sobre los océanos 
tendieron los continentes”.

  A la de Gran Canaria la mira desde lejos con cierta ensoñación: 
“Ya desde aquí en adelante
me seguirás en la marcha,
cresta de la lejanía
esposa de la distancia”.

A otra la identifica con las sal de sus salinas: 
“Con esta sal que libera 
de todos los sinsabores, 
con esa sal, mi velero 
regresa de Lanzarote".

Sinceramente, queridos lectores la lectura del poemario “Vuelta a la isla”, de nuestro compatriota Pedro García Cabrera, es un estimulante paseo por el deleite de la poesía del paisaje y el espíritu de las gentes de Canarias. No podemos olvidar que nuestro poeta fue un luchador por la libertad, la justicia y la igualdad y que ello le llevó a ocupar las cárceles y campos de concentración de la dictadura franquista en las islas, el Sahara y en la España peninsular.

Algunas de sus obras destacadas son: Transparencias fugadas, Dársena de despertadores, La guerra y tú, Hombros de ausencia, Viaje al interior de tu voz, Días de alondras, Hora punta del hombre, Entre cuatro paredes, Hacia la libertad, Elegías muertas de hambre, etc. Habría que añadir su participación junto a Domingo Pérez Minik y Eduardo Westerdahl en la creación de la revista artística la Gaceta de Arte, que conectó a los intelectuales y artistas canarios con las vanguardias europeas y el surrealismo.

¡A disfrutar con la poesía!

¡Hasta la próxima, amigos y amigas!

Autor: Félix Martín Arencibia

viernes, 9 de marzo de 2012

Reseñas de los lectores: Viejas cartografías de amor

Inauguramos hoy esta sección, "reseñas de los lectores", en la que os animamos a vosotros, nuestros fieles lectores, a enviarnos todas aquellas reseñas de libros que os hayan gustado y que queráis recomendar, así como de aquellas de libros que no os hayan gustado nada. Nosotros aquí las recibiremos y, si consideramos que son apropiadas, se publicarán en el blog bajo el epígrafe "reseñas de los lectores". Hoy comenzamos con una interesante reseña que nos ha hecho llegar un lector asiduo del blog, Félix M. Arencibia, sobre la novela Viejas cartografías de amor.


Animaos a escribir y consigamos de esta forma que este blog se convierta en un sitio de intercambio cultural abierto a todo el mundo.


DESDE ESTA ORILLA DEL GUINIGUADA
´VIEJAS CARTOGRAFÍAS DE AMOR´
Félix M. Arencibia

Queridos amigos lectores:

Hoy la mañana amanece poco animada por un Magec un tanto perezoso que se asoma tímidamente a la ventana del día, ¡quizás esté así por las noticias de la actualidad! Hoy quería animarles a leer un libro de nuestro escritor Luis Junco. Se trata de su última obra “Viejas cartografías de amor”, publicada por Ediciones de La Discreta. Dicho texto conforma una trama novelesca en la que la pasión amorosa es la protagonista. En ella el autor muestra una vez más su fascinación por las cartas como medio de relacionarse. Puede que ello proceda de una vieja magua que ha quedado prendida en las telarañas de su infancia y que se resiste a morir a pesar de las nuevas técnicas de la comunicación. Luis Junco, el escritor satauteño, ha publicado tres títulos que confirman esta mencionada nostalgia: “Cartas americanas de Prudencio Armengol”, “Las cartas de Santa Teresa” y este último del que nos ocupamos.

Como les decía, amigos, el amor es el sentimiento protagónico de “Viejas cartografías de amor”, una novela corta de estimulante lectura. Luis Junco describe este sentimiento con exquisita sensibilidad y detalle. En especial el que encarnan Mercedes y Francisco donde su maestría y el manejo de las sutilezas del espíritu se dan de la mano para confeccionar un bello tapiz narrativo. La timidez y el ensueño los dibuja como en un cuadro a plumilla, pero coloreado con los tonos suaves de la acuarela. Estas historias de amor que nos cuenta el escritor canario nos traen a la mente las obras que dedica el maestro Gabriel García Márquez a este mismo sentimiento. Así tenemos “Amor en tiempos del cólera”, “Del amor y otros demonios”, “Memoria de mis putas tristes”. Es difícil dar con una obra de Márquez en la que no celebre y describa la pasión entre enamorados.

Volviendo queridos lectores a la novela “Viejas cartografías de amor” hemos de constatar otros matices de los afectos como lo son el de Micaela y Mauricio y el de Antonia e Isidro Corrigüela. Ambos están más pegados a la tierra, más condicionados por las necesidades de la cotidianidad que el de Mercedes y Francisco. El de Mauricio y Micaela se prestan al filosofar del ambicioso, aunque también tocado por el ardor amoroso, Jesús Ramírez, ayudante del juez. El de Antonia e Isidro es un amor en el que se intercalan otros aspectos como es el caso de la aspiración de Antonia por una vida diferente, más confortable, de relaciones con las élites que le saquen del marco de las pequeñeces de miras del pueblo. Ello contrasta con el apego feliz de su marido a una vida sencilla de pueblo en contacto con los problemas de la gente más humilde.

El caciquismo que se ha penetrado a través de tiempo en el alma de los aldeanos se encarna en el poder del cacique que está representado en “Viejas cartografías de amor” por Juan, el párroco, y el aspirante a serlo, el ya mencionado Jesús Ramírez, ayudante del juez Benítez. Frente a las fuerzas del caciquismo más añejo surgen las del progreso, representadas por la masonería que quiere darle un vuelco a la historia del oscurantismo y dominio de unos pocos.

En la obra de Luis Junco, amigos, aparece el paisaje y la idiosincrasia de la villa donde se desarrollan los hechos. El autor conoce el terreno que pisa, que vive en su memoria y lo plasma en el fondo del lienzo literario que logra crear. Lo hace como lo han hecho otros escritores canarios que podrían ser Rafael Arozarena, Víctor Ramírez, Luis León Barreto en sus obras más destacadas como son “Mararía”, “Nos dejaron el muerto” y “Las espiritistas de Telde”. A ellos podríamos añadir a don Benito Pérez Galdós en el que sus obras destilan canariedad por los poros de sus obras a través de bastantes expresiones y vocabulario isleño. Ello a pesar de desarrollar su vida literaria en Madrid, al igual que le sucede, en parte, a Luis Junco. Incluso podríamos poner un ejemplo entre otros tantos, el de William Faulkner con su prosa incrustada en el alma de su Misisipi natal, en obras como “Intrusos en el polvo” y “Luz de agosto” y otras. La infancia y la adolescencia son, amigos, los territorios que conforman las patrias de los seres humanos y puede que con algo más de fuerza, por su sensibilidad, en las de los creadores. Esta expresión particular en una obra literaria del lugar e idiosincrasia de lo vivido es lo que le da el rango de universal.

Compañeros lectores, la obra “Viejas cartografías de amor” se puede leer de un tirón o paladearla sorbo a sorbo. Es interesante que la lean y elijan la forma, yo lo hice poco a poco, deleitándome en la contemplación de su paisaje literario. Otras obras de Luis Junco son: “Barranco viejo”, “El asesino de adelfas y otros crímenes de provincia” y las mencionadas “Las cartas americanas de Prudencio Armengol”, “Una carta de santa Teresa” etc. Estas dos últimas han sido publicadas en Ediciones La Discreta.

¡Merece la pena leerla! ¡Hasta pronto, amigos!

Publicado originalmente en: ghct-noticias