José García Caneiro
PILAR NUEVO
Sacia la sed, refresca el alma,
Sacia la sed, refresca el alma,
solidifica su rumor
entre las casas
y da aliento a un corazón
grande de barro;
detiene al sol del mediodía
unos instantes.
Un vano comentario,
una pregunta, un secreto
contado a media voz;
y se derrama,
rebosa el bernegal
que juega en las cabezas
a ser funanbulista.
Se ha quebrado el encanto
y la luz sigue su incierta cabalgada.
La fuente ha sido, en un momento,
heraldo, confesor, correveidile,
centro social y mentidero;
ha sido vida.
