Mostrando entradas con la etiqueta El gran silencio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El gran silencio. Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de enero de 2015

El hai-ku como unidad narrativa mínima en Emilio Gavilanes

 Juan Varela-Portas de Orduña


Este verano, tuve la suerte y el placer de leer al mismo tiempo dos libros (imprescindibles, como todos los suyos) de Emilio Gavilanes: Breve enciclopedia de la infancia, con el que había ganado el XVI Premio Tiflos de novela, y el libro de hai-kus El gran silencio. La sensación fue extraña, pues me pareció estar leyendo en realidad el mismo libro. Me di cuenta de repente de que el hai-ku es, en verdad, la unidad narrativa mínima en su obra.

Emilio Gavilanes es un escritor de prosa inconfundible. Tiene un estilo propio muy personal y reconocible, un estilo muy elaborado y sofisticado en su extrema, aparente sencillez. Quien esté familiarizado con su forma de escribir, lo reconocerá de inmediato en sus nuevas obras. Y ello es así, a mi parecer, porque toda su obra está impregnada de lo que podríamos llamar el “espíritu” del hai-ku, esa capacidad tan rara de fijarse en las cosas mínimas y descubrir en ellas, no solo el misterio que contienen, sino sobre todo la vida que albergan, su condición de resumen corpuscular de verdades y experiencias que podrían parecer mayores, pero que, ahí contenidas, alcanzan una concentración, una intensidad estremecedoras. Es la capacidad de convertir un momento infinitesimal en alegoría.

Para empezar, Emilio Gavilanes es maestro en eso que podríamos llamar el hai-ku narrativo, es decir, aquel que no solo contiene un instante poético sugestivo sino que insinúa, por medio de la elipsis, una historia, hace imaginar al lector un antes y un después, activa en su imaginación todo un marco narrativo:

Desde el camión
ven pasar las dehesas
donde han vivido.

Grita la madre
llamando a sus hijos.
Huyen los pájaros.

Corro de hombres.
No se oyen sus voces.
De pronto ríen.

No imaginaba
La madre que su niño
sería un mendigo.

Se han despedido.
Ahora mira la silla
vacía de ella.

Como se ve, Emilio Gavilanes es capaz de concentrar en un hai-ku una pequeña narración, que se despliega mágicamente a partir de un instante detenido, sugeridor de toda una peripecia. Además, como pueden apreciar los lectores de su narrativa, el hai-ku de Gavilanes tiene el mismo carácter inquietante, y a veces no poco cruel, que muchas de sus narraciones, que pueden llegar a ser brutales en su delicadeza. Esa brutal delicadeza, o esa delicada brutalidad, es otra de las marcas de la casa en la obra de Gavilanes.

Por otra parte, sus cuentos y novelas, si se los puede llamar así, son una suma de hai-kus. Esto queda bien manifiesto en Breve enciclopedia de la infancia, de cuya forma y contenido no podrá hacerse una idea nada certera quien, sin haberla leído, tenga la idea preconcebida de que es una novela. Breve enciclopedia de la infancia es un conjunto de escenas y pequeñas narraciones agrupadas como entradas de enciclopedia tras un lema sugerente, que, primera característica “hai-kusiana”, establece con la escena o narración que encabeza una relación oblicua que siempre sugiere mucho más que lo que dice. Además, mucha de estas escenas son auténticos hai-kus, aunque no tengan la forma poética necesaria:

anegar
En los charcos del Campo a veces flotaban pequeñas hojas que había llevado el viento. El agua era tan limpia que las hojas parecían suspendidas en el aire. Te costaba darte cuenta de que las manchas oscuras que permanecían inmóviles en el fondo eran sombras, porque no quedaban debajo de ellas, sino a un lado.
A veces una de esas sombras, de pronto, muy deprisa, pasaba a ocupar otro lugar. Era un renacuajo.

maravilla
Una tarde de invierno, estando en casa de Pit, que vivía en un cuarto piso, se puso a nevar. Ver el baile desordenado de los copos agitados por el viento desde aquella altura fue algo extraordinario. Nunca me había imaginado que cayesen desde tan alto, y que cuando llegaban al suelo hubiesen recorrido tanto espacio. Parecían venir del fondo del universo. Los modestos copos que en la calle se posaban sobre nuestros hombros, y en los sitios más corrientes, habían atravesado lugares maravillosos, desconocidos, de los que no sabíamos nada.

Los ejemplos podrían multiplicarse. Como se puede apreciar, Gavilanes es, ante todo y por encima de todo, un extraordinario, increíble observador, que es capaz de dotar de altura poética y significativa a detalles minúsculos que, oh maravilla, todos hemos visto alguna vez sin percatarnos, hasta que Gavilanes nos hace revivir la fuerza vital de esa cosita o ese instante mínimo en el que todos nos reconocemos. Por añadidura, consigue plasmar ese instante o detalle en una prosa cuya concentración no implica tensión ni rigidez sino por el contrario relajación, fluidez, en suma, sencillez. Así consigue, como en los buenos hai-kus, que entendamos, o mejor, que percibamos la poesía –entendida, sin espiritualismos, como tensión expresiva, como tensión significativa de las cosas mismas cuando las hacemos nuestras– inscrita en los detalles más cotidianos y diminutos de nuestra vida, que aparece, así, contenida en un instante, con todo lo que ella tiene de miedo y esperanza, de oscuridad existencial y de inocente alegría.

Emilio Gavilanes, Breve enciclopedia de la infancia, Madrid, Edhasa (Castalia), 2014.

Emilio Gavilanes, El gran silencio, Granada, La Veleta, 2013.

lunes, 27 de enero de 2014

Nuevo libro de Emilio Gavilanes

(Compartimos en esta entrada la que hace unos días escribió Andrés Trapiello en su blog Hemeroflexia. Y no lo hacemos solo porque sea Emilio Gavilanes un asiduo colaborador de nuestro blog, sino porque lo consideramos uno de los escritores más completos y de mayor calidad del panorama literario de nuestro país.)

"El gran silencio (Emilio Gavilanes)

LA luz pasa a través de un libro de haikus como podría hacerlo a través de una hoja de alabastro. Quiero decir que crea dentro de nosotros un misterioso espacio que propicia el recogimiento y el silencio. Así sucede en este bellísimo libro de un autor que ya publicó en La Veleta su primer libro, de haikus también: Salta del agua un pez. Figura igualmente en la Antología de haiku en español, de Benet y Soriano, Un viejo estanque, que acaba de publicarse.
Como en los casos anteriores, el azar ha elegido por nosotros estos tres poemas. La cubierta de este es para mí una de las cinco más bonitas de toda La Veleta, aunque no sé si está bien que yo diga una cosa así.

Se rompió el hilo.
Cada vez más lejanos
cometa y niño 

Ermita en ruinas.
Un minúsculo insecto
se come al santo.

En la hoja seca
que arrastra el río
viaja una hormiga."


Hasta la fecha, Emilio Gavilanes (Madrid, 1959) ha publicado los siguientes libros de narrativa: La primera aventura (Seix Barral, 1991), El bosque perdido (Seix Barral, 2001), La tabla del dos (Premio NH, 2004), El río (Ed. de La Discreta, 2005), Una gota de ámbar (Ed. de La Discreta, 2007), El reino de la nada (Menoscuarto, 2011); y los libros de haikus: Salta del agua un pez (La Veleta, 2011), El gran silencio (La Veleta, 2014)