jueves, 26 de febrero de 2015

Taller de escritura creativa del Conde de Abascal - Lección Segunda

Lección Segunda:

“No tiene Vd. el Nobel porque Vd. no quiere”

1.- Teoría:

            Desaprobamos que le grey plumífera ande, inter se, a puñadas, mojicones y trompazos, despanzurrándose de mal grado por mercedes, prebendas y galardones de los que en su día pudieron blasonar autores tan precipuos (risum teneatis?) como José Echegaray, Gabriela Mistral o Winston Churchill. Mas, habiéndoNos impuesto el oneroso deber de dictar estas casi improvisadas lecciones, nos vemos en el brete de atender también la angustiosa demanda de quienes serán capaces de dejarse castrar (¡y aun capar!) a cambio de estrechar la mano del rey de Suecia. Y a fe que este viaje al frío septentrión está al alcance de cualquier afanoso juntaletras, siempre que vierta con escrúpulo y rigor, en todos sus escritos, los sencillos ingredientes que a renglón seguido enumeramos y glosamos. Combínelos en las dosis atinadas, y le saldrá, por fuerza, un texto como el que ilustra nuestra práctica.
            a) El mundo es feo de por sí: no es menester mucha inventiva para idear lo malo. Elija los aspectos más cutres, sórdidos y desgarradores del entorno que mejor conoce, y píntelos con brocha gorda, fuertes chafarrinones y colores aún más oscuros. Afee.
            b) Invente oficios raros que, de tan peregrinos y disparatados, lleguen incluso a casar mal con la propia cutrez de sus personajes. Desbarre.
            c) Bautice a sus estrambóticos personajes con nombres, apellidos, apodos y remoquetes estrafalarios, jugando, a ser posible, con las palindrómicas iniciales de su propia identidad. Moteje.
            d) Abuse hasta el hartazgo de modismos, refranes, muletillas y giros coloquiales, de tal modo que el lector no logre discernir si es usted un virtuoso conocedor de los más variados niveles y registros del idioma, o si en el fondo su competencia lingüística no rebasa en mucho la de sus embrutecidos personajes. Remede (y, a la par, simule).
            e) Ande -un sí es, no es- peleado con el uso de la coma, acaso por fingir una original maestría en la forja de la sintaxis, o acaso porque tampoco tiene demasiado claras, desde la “aborrecida escuela”, las normas que regulan su adecuado empleo. Prevarique.
            f) Tremendee.
            g) Hiperbolice.
            h) Trucule.


2.- Práctica:

            A Cástula Jacinta Carpetana le descerrajaron dos tiros en el papo (con perdón) y otros dos en las tetas (dicho sea aún con más perdón y sin ánimo de señalar, que a día de hoy los testigos del caso no se ponen de acuerdo sobre si fueron los dos en el mismo pezón, o uno en cada areola). Cástula Jacinta Carpetana no murió en el acto, como viene siendo costumbre entre las gentes decentes en tales casos, se arrastró por la orilla del arroyo como una culebra apaleada, taponándose con las manos la mezcla de sangre y flujos que manaba de sus llagas, y al alcanzar la tapia del cementerio se dio de bruces con su antiguo novio Cristobalón Jeremías Cereijido, que se la estaba meneando a escondidas, por ver de aliviar los vapores de la borrachera. Cristobalón, que había sido palanganero en un puterío de Lugo y ahora ejercía de filósofo zurupeto en dos de las tres aldeas del concejo, contaba luego en la taberna del lugar, a quienes lo invitaban a un cuartillo de vino, lo que había declarado ante don Cósimo Justiniano Cerdán (con perdón), el juez que lo había puesto en libertad sin cargos:
            -Yo tenía los ojos entreabiertos por aquello de saborear más el gustillo, ¿sabe?, que cada uno se corre como puede, ¿o no? Así que cuando medio vi que era la Cástula la que se acercaba sólo se me vino a la cabeza decirle: “Rapaza, ¿por qué no me la terminas tú?”. Vamos, lo que le habría dicho cualquiera en mi lugar, ¿o no? Luego vino lo que tenía que venir, que el hombre es fuego y la mujer estopa, y llega el diablo y sopla… ¿O no? Pero yo no noté que la Cástula chorreaba sangre por sus partes hasta que llegué al final de la faena, y sólo se me ocurrió pensar: “¡Hay que joderse con la luna llena! ¡Otra que está con sus días, como mi parienta!”.



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