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martes, 13 de noviembre de 2012

Helenio Herrera, Suspense



Helenio Herrera firmó dos libros: Yo. Memorias de Helenio Herrera (de 1962) y Suspense (de 1965). Javier Cercas dice que los dos los escribió realmente Gonzalo Suárez y también dice que Vila-Matas confesó en cierta ocasión que si no hubiera leído esos dos libros rarísimos nunca habría sido escritor.

Ambos libros son espléndidos. Suspense es tan raro que no he encontrado en Internet la imagen de su cubierta. Yo quería escanear mi ejemplar, pero no lo encuentro en casa. Son 5 relatos de, como anuncia el título, suspense, o de intriga, un poco a la manera de William Irish. Quizá no tan buenos como los de William Irish (aunque eso les ocurre a casi todos los relatos de intriga que no son de William Irish). Helenio Herrera era muy lector de novela negra, como veremos más adelante. Todas las noches leía una. Los cinco relatos son enrevesados y con tramas originales. Puede servir de modelo el titulado “La maleta”: un tipo mata a su amante, la descuartiza y la mete en una maleta que se lleva a Venecia y que tira en la laguna. Hasta aquí es más o menos convencional. Pero entonces aparece un policía que no sabe absolutamente nada, y que, mediante un brillante engaño, consigue sacarle al hombre, a partir de cierta observación, la confesión de todo lo que ha hecho. Son los típicos cuentos que una vez empezados no se pueden dejar a medias.

El último capítulo del libro es el relato de los éxitos de Helenio Herrera con el Inter, un relato que supera el que aparece en sus memorias cuando cuenta esa misma época. Más detallado, más matizado, más brillante, más monumento de sí mismo. Esto nos da pie para hablar de su otro libro.

viernes, 20 de julio de 2012

Historias del Calcio de Enric González


Ya lo conocíamos por las divertidas y a la vez interesantes Historias de Nueva York e Historias de Londres, (creo que también tiene unas Historias de Roma). Todos estos libros son recopilaciones de crónicas publicadas antes en El País (para mi gusto, estas y los artículos de Jacinto Antón son lo mejor del periódico). Las crónicas de Enric González comparten dos cosas: un leve tono humorístico (sin perder de vista que de lo que trata es de informar) y que están muy bien escritas. En este libro en concreto demuestra que (a pesar de los diarios deportivos y de la mayoría de los redactores de deportes de los diarios generales) se puede escribir sobre fútbol con inteligencia, y con gusto, y con elegancia, sin recurrir al lenguaje estereotipado propio de los periódicos deportivos. En cuanto al contenido, lo que reflejan estas crónicas es que en el fútbol italiano hay mucha corrupción (directivos implicados en el apaño de partidos, por los que sus clubes sufren sanciones muy severas, como perder la categoría o privárseles de títulos...), que hay hinchadas muy violentas (la de la Lazio es filofascista, sin complejos; tienen incluso –dice Enric- un monumento a Mussolini dentro del estadio) que provocan disturbios con mucha frecuencia, y que bastantes equipos van unidos a una línea ideológica: Lazio es fascista, el Livorno es comunista. En bloque. Y así muchos equipos. Habla de fútbol relacionándolo con la sociedad y con el carácter italiano. Por ejemplo, nos cuenta que gracias a un nieto futbolista la policía pudo atrapar a un mafioso muy buscado, pues el abuelo no se podía resistir a la tentación de ir a ver jugar a su nieto. O que hay quien dice que el catenaccio es consecuencia de la historia italiana, que ha sufrido invasiones de todo tipo de pueblos y siempre se ha visto obligado a estar a la defensiva. Todas las crónicas son, como mínimo, siempre entretenidas.

            (Recoge un chiste que cuentan los aficionados del Milán: Gatusso (del Milán) se apuesta con sus compañeros a que él solo gana al Inter. Sus compañeros aprovechan el descanso y se van el fin de semana, por lo que no pueden ver el partido. Llaman a Gatusso por la noche. “¿Qué tal te fue?” “Empaté a uno”, dice cabreado. “Pero, hombre, es grandioso empatar a uno contra once.” “No, si lo que me molesta es que me expulsaron en la primera parte por protestar, y fue injusto.”)


Enric González Historias del Calcio (Barcelona: RBA, 3ª ed., 2010)