Este libro fue regalo de cumpleaños de una buena amiga, hace ahora
un año y unos meses, pero no me puse con él hasta hace dos semanas. Lo curioso
es que, cuando llegó a mis manos, yo no había decidido aún que mi próximo
empeño literario sería, será, una obra de teatro. Por eso, me sorprendió mucho
que el tema principal fuera lo que le sucedió al bueno de Henry James al tomar
una decisión similar, aunque en circunstancias bien diferentes a las mías. Es
de esos libros que parece que le eligen a uno, y no al revés.
La literatura está llena a rebosar de historias que tienen como
protagonista a escritores y yo mismo no me he librado de colaborar. Hace unos
años habría calificado el hecho de síntoma de egocentrismo, pero hoy empiezo a
pensar que en el fondo está reflejando una realidad estadística: todo el mundo
escribe. Por eso, quizás las editoriales comerciales descubran pronto el género
del libro para escritores, o aspirantes a, porque me parece un filón.
