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lunes, 20 de febrero de 2012

Charles Portis Valor de Ley




A los aficionados al western les sonará este título. En 1969 Henry Hathaway hizo una película basada en esta novela, protagonizada por John Wayne (por esta interpretación le dieron el único Oscar de toda su carrera). Y en 2010 los hermanos Coen hicieron un remake. Aprovechando su estreno en España, se reeditó la novela, que ya había sido publicada en España en los años 60.

Es difícil encontrar a alguien que no haya visto alguna de las dos. Las líneas generales del argumento se pueden contar sin estropear la novela, pues se cuentan en la primera página. Una niña de 14 años, Mattie Ross, llega a un pueblo a recoger el cadáver de su padre, que ha sido asesinado por uno de sus empleados, y que después ha huido. La niña se propone perseguir y cazar al asesino, para lo cual contrata a un comisario federal, Rooster Cogburn, un tipo duro, con mucha experiencia en la búsqueda de delincuentes, borrachín, interesado, nada sentimental, tirando a viejo... Se les acaba uniendo un ránger texano que también persigue al mismo delincuente por un crimen distinto. Y ya no cuento más, por si alguien no conoce la historia.
La novela está contada por una Mattie Ross adulta, que recuerda aquella aventura, pero que adopta la perspectiva de la niña. Y ese es el gran hallazgo de la novela, esa voz encantadora que cuenta con pureza e inocencia una realidad brutal, una realidad que ni entiende ni domina, como ella cree. (Aunque la niña no tenga nada de inocente, pues no hay quien la engañe, queda claro en muchos momentos que solo es una niña, como cuando intenta explicarles a sus dos curtidos compañeros cómo se juega a uno de sus juegos). El resultado es una mezcla de sensibilidad, humor, ternura, dureza, inteligencia... Una voz que cautiva nuestra atención desde la primera línea.
Novela de aventuras, ambientadas en el oeste, pero también novela de personajes. Esta novela tiene dos inolvidables. Mattie, a quien los sufrimientos van haciendo madurar. Y sobre todo, Rooster Cogburn. Toda la novela se puede considerar un homenaje a ese tipo un tanto impresentable, ese hombre valiente que en todo momento cumple con su deber.
En la contracubierta hay una cita de Roald Dahl: “Es la mejor novela con que me he topado en mucho tiempo”. Yo también.


Valor de Ley (Barcelona: Debolsillo, 2011)

viernes, 13 de enero de 2012

Literatura y cine: Muerte entre las flores


Muchas veces se ha dado la conjunción entre la literatura y el cine, normalmente a través de adaptaciones de novelas a la gran pantalla, pero muy pocas son las veces que podemos hablar de alguna película que esté, como mínimo, a la altura del libro en el que está basado. Aún más escasas son las ocasiones (si las hay) en que nos podamos aventurar a afirmar que la película es mejor que la novela en la que se basa. De hecho, ahora mismo sólo puedo pensar en El Resplandor, que en opinión de muchos (y en la mía propia) la película de Kubrick mejora notablemente la novela de Stephen King. Pero de este tándem ya hablaremos otro día, que seguro que levanta muchas ampollas.


Hoy me interesa hablar de una película que, en mi opinión, sí mejora en calidad a la novela de la que parte, aunque es un caso un poco tramposo ya que se trata de una adaptación muy libre. Me estoy refiriendo a Muerte entre las flores (Miller´s crossing) de los hermanos Coen y la novela La llave secreta, de Dashiell Hammett. Y digo que supera a dicha novela, no sólo porque la sensación final conseguida en la película de los Coen es de una redondez sublime, sino porque además, la novela de Hammett es una de las más flojas, con un desarrollo bastante enrevesado y una culminación demasiado débil.

La genialidad de los Coen se hace patente al ser capaces de coger una novela como La llave de cristal y sacarle el potencial que tenía la historia para conseguir un desarrollo perfecto, un ritmo pausado y elegante  y una culminación de las que pasarán a la historia del cine. Y es que los Coen ni siquiera respetan los personajes que existían (desdibujados) en la novela, sino que crean unos nuevos mucho más definidos, con caracteres estrambóticos, como el del patético gangster Jhonny Caspar, o el perfecto héroe/antihéroe Tom Reagan, interpretado magistralmente por Gabriel Byrne.

De hecho, los hermanos Coen rizan un poco más el rizo y no sólo se basan en La llave de cristal, de Hammett, sino que también se inspiran en otra novela del mismo autor, Cosecha roja, para captar el ambiente de caos y destrucción creado por el personaje de Reagan.

En definitiva, nos encontramos ante una de esas raras ocasiones en las que podemos decir que la película supera con creces la novela en la que se basa.

Aunque esto es solo mi opinión personal. ¿Qué opináis vosotros? ¿Conocéis alguna otra película que supere al libro? Por favor, que nadie diga La historia interminable porque llegaríamos a las manos.